Si hay algo que me encanta de la Navidad - aparte de pasar tiempo con mi familia y mis amigos - es comer. Tengo mucha suerte porque no soy quisquillosa con la comida y me gusta todo: carne, pescado, frutas, mariscos y, por supuesto, dulces. Esta entrada del blog va dedicada a mi postre navideño favorito: el Roscón de Reyes.
El Roscón de Reyes es un dulce con forma de donut gigante que se come durante la celebración de Navidad, especialmente durante los días cinco y seis de enero. Puedes encontrarlos en los supermercados o panaderías, sus precios rondan entre los cinco y los veinte euros y están rellenos de crema, trufa, cabello de ángel o mi favorito, nata. También existen los roscones sin relleno que son ideales para comerlos con un tazón de chocolate caliente. En la parte de arriba, el roscón tradicional lleva almendras, anís, azúcar y fruta confitada de diferentes colores. Esto último se asemeja a las joyas de las coronas de los reyes magos. ¿Sabías que la mayoría de la gente no se come la fruta confitada? ¡Personalmente yo no aguanto ese sabor!
¿Cuál es el origen del Roscón de Reyes?
Aunque en la actualidad el Roscón está asociado a la fiesta de Navidad y a los Reyes Magos, el origen se remonta al siglo II a.C. En esta época se celebraba la fiesta de 'Las Saturnales', un evento que tenía lugar durante el solsticio de invierno. Las personas festejaban el comienzo de los días más largos y comían una especie de torta - podríamos llamarlo un protoroscón - que, con el tiempo, evolucionó en el postre que conocemos ahora.
Un siglo más tarde, se comenzó a introducir un haba dentro como símbolo de prosperidad. De esta forma, se creía que la persona que encontraba el haba tendría buena suerte durante el año siguiente y se le nombraba rey de reyes. Esta tradición pagana fue desapareciendo poco a poco y tendríamos que esperar unos siglos para ser considerada una tradición religiosa.
La tradición actual
Estos días la tradición del Roscón ha cambiado un poco. Los artesanos introducen dos cosas dentro: una figura y un haba. Si encuentras la figura, recibes la corona de papel que viene con el roscón y serás coronado rey. Por otro lado, si encuentras el haba, deberás pagar el roscón. En otros lugares de España se dice que tendrás que pagar el roscón del año que viene pero, ¿quién se acordará de ello entonces?
En cuanto a los premios, algunos establecimientos se han vuelto creativos a la hora de elegir qué regalo incluir. En una panadería de Castilla-La Mancha decidieron meter tarjetas-regalo para promocionar el comercio local y en una pizzería de Tomelloso guardaron lingotes de oro ¡valorados en casi trescientos euros! Puedes ver la noticia aquí.
¿Se puede elaborar en casa?
¿Y tú? ¿Has probado el roscón? ¿Cuál es tu favorito o cuál te gustaría probar? ¡Te leo en los comentarios! :)





